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23 de junio de 20265 min
Fuerza del Pueblo arremete contra el ritmo legislativo de la reforma fiscal

Radhamés Jiménez denuncia que la celeridad en la aprobación de la reforma fiscal del PRM vulnera a los estratos sociales más frágiles del país.
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El choque político por la urgencia fiscal
En un escenario de alta tensión legislativa, el vicepresidente y coordinador político de Fuerza del Pueblo (FP), Radhamés Jiménez, lanzó una dura crítica este 23 de junio de 2026 contra la gestión del Gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Jiménez señaló que el proceso de aprobación de la nueva reforma fiscal se ha llevado a cabo de manera «acelerada», un ritmo que, según el líder opositor, ha sacrificado el debate exhaustivo en favor de una implementación apresurada que golpea directamente a los sectores más vulnerables de la sociedad dominicana.
La denuncia surge en un momento donde el Congreso Nacional se convierte en el campo de batalla donde se dirime el futuro del gasto público y la presión tributaria. Para el FP, la premura del Ejecutivo no responde a una emergencia técnica, sino a una estrategia política para evadir el escrutinio ciudadano y el consenso legislativo, dejando en el aire la equidad distributiva que debería caracterizar cualquier ajuste fiscal en una economía en crecimiento.
Antecedentes: El camino hacia la urgencia
La necesidad de una reforma fiscal ha sido el eje central de la agenda económica del gobierno actual. Durante los últimos meses, el PRM ha argumentado que el déficit fiscal y las obligaciones internacionales obligan al Estado a optimizar la recaudación. Sin embargo, este camino ha estado marcado por una falta de consenso con las fuerzas opositoras y los gremios empresariales, quienes advertían que el diseño de la ley no contemplaba salvaguardas suficientes para los pequeños contribuyentes.
El conflicto radica en el tiempo de tratamiento de la pieza legislativa. Mientras que el Ejecutivo impulsó un cronograma comprimido, la oposición sostenía que una reforma de tal magnitud requería mesas de diálogo técnico extendidas. La sensación de «imposición» que describe Radhamés Jiménez es el resultado de un proceso donde el debate en las comisiones parlamentarias fue, a juicio de la oposición, meramente protocolario y no deliberativo.
El núcleo de la denuncia: ¿Quién paga el costo?
La crítica de Jiménez se centra en el impacto regresivo de las medidas adoptadas. Según el coordinador político del FP, la aceleración del proceso impidió que se revisaran los mecanismos de mitigación para las familias de bajos ingresos y los microemprendedores. El argumento es claro: al no haber un análisis detallado de los efectos colaterales, el Gobierno ha aprobado una estructura tributaria que, en la práctica, traslada la carga fiscal hacia quienes tienen menor capacidad contributiva.
"Una reforma fiscal no puede ser un proceso de atropello legislativo; cuando se corre tanto para aprobar, se olvidan los detalles que protegen al ciudadano más pobre", afirmó Jiménez, subrayando que la celeridad ha sido la herramienta para blindar la ley contra posibles modificaciones que hubieran favorecido la justicia social. Para el FP, el resultado es una ley que prioriza la recaudación inmediata sobre la sostenibilidad social a largo plazo.
Análisis de impacto: El riesgo de la inestabilidad
Desde una perspectiva analítica, la estrategia del PRM de acelerar la aprobación puede generar un efecto bumerán. Si bien el Gobierno logra cerrar el hueco fiscal en el corto plazo, la falta de legitimidad social de la ley puede derivar en un aumento de la informalidad económica. Cuando el contribuyente percibe que la carga es injusta o que el proceso fue opaco, la tendencia es alejarse del sistema tributario, lo que irónicamente reduciría la base de recaudación que la reforma pretendía ampliar.
Además, este movimiento profundiza la brecha entre el Ejecutivo y la oposición en el Congreso, convirtiendo la gestión fiscal en un punto de fricción electoral. El análisis técnico sugiere que una reforma aprobada bajo presión tiende a presentar lagunas normativas que luego requieren ajustes urgentes, generando una inestabilidad jurídica que ahuyenta la inversión extranjera y genera incertidumbre en el sector comercial.
La realidad del dominicano de a pie
Para el ciudadano común, esta disputa política se traduce en el costo de la canasta básica y el acceso a servicios básicos. La preocupación de Fuerza del Pueblo es que el aumento de ciertos impuestos indirectos, aprobados en este proceso acelerado, encarezca la vida cotidiana de quienes viven al día. El dominicano de a pie no percibe la reforma como un ajuste macroeconómico necesario, sino como un incremento en el costo de vida sin una contrapartida clara en la mejora de los servicios públicos.
La percepción de injusticia es el riesgo más grande. Si la población siente que los sectores más poderosos fueron exonerados mientras que el consumo básico se encareció, la reforma fiscal podría convertirse en un detonante de malestar social. La crítica de Jiménez no es solo política; es una alerta sobre la fragilidad del contrato social cuando la fiscalidad se percibe como un mecanismo de extracción y no de redistribución.
Próximos pasos: El escenario legislativo y social
En las próximas semanas, es probable que el Fuerza del Pueblo y otros bloques opositores busquen vías legales o presiones sociales para forzar revisiones parciales de la ley. El escenario más probable es la presentación de proyectos de ley complementarios que intenten corregir los «errores» cometidos durante la aprobación acelerada.
Asimismo, se espera que el Gobierno intente lanzar una campaña de comunicación para justificar los beneficios de la reforma y calmar las aguas. Sin embargo, el daño ya está hecho en términos de percepción. El Congreso deberá enfrentar ahora la presión de una ciudadanía que demanda transparencia y una oposición que no dará tregua hasta que se revisen los puntos que afectan a los sectores vulnerables. La batalla ya no es solo por los números, sino por la legitimidad de la política fiscal dominicana.
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Redacción Legislativa
Periodista especializado en actualidad y análisis editorial. Corresponsal comprometido con la veracidad informativa en el equipo de Imperio Público.